Nuestra personalidad no acaba en los límites de nuestra presencia física sino que, más bien, se proyecta hacia el exterior con una facilidad pasmosa. Por otro lado, el mundo exterior se plasma también en nosotros. Se podría decir que existe una atracción o reflejo entre nosotros y nuestro habitat. Así se crea un diálogo entre nuestras características y las características del entorno que nos rodea. Este hecho, sin embargo, no ha empezado a ser tenido en cuenta con plena conciencia hasta épocas recientes gracias al auge de las neurociencias y de la física cuántica.
Geocuántica atiende a este hecho: las personas y nuestro entorno formamos una unidad que puede mostrar desajustes que necesitan ser atendidos, de tal manera que la fluidez y la armonía se restituyan con facilidad. Esta atención supone velar porque la actitud y el habitat tengan el mejor diálogo posible y se influyan positivamente.
Nuestro habitat es nuestro arcano cuya evolución discurre en paralelo con nosotros y nuestros asuntos. Cualquier cambio orientado a potenciar actitudes y oportunidades puede ser generado a través de Geocuántica.

